A mediados de los 60 era una de las estrellas del ciclismo argentino, una promesa mundial, pero un horrible accidente lo dejó con una pierna colgando, para la amputación. Cinco años después, volvió a correr y a ganar todo. Falleció el lunes pasado y todo San Juan lo llora.
El Payo nació en San Juan el 23 de agosto de 1944 y debutó a los 17 años entre los federados. A los 22 años sufrió un accidente que lo marginó de las competencia por cinco temporadas. En agosto de 1967, cuando ocupaba una plaza en el equipo argentino de ruta que iba a correr el Panamericano de Winnipeg, Canadá, un auto lo atropelló, destrozándole la pierna derecha. Le realizaron dos operaciones en el Deer Lodge Hospital, de Winnipeg, donde estuvo internado un mes, comunicándose con Mildred Johnston, una nutricionista que era la única que hablaba castellano. Luego llegaría la larga recuperación en su tierra natal.
Con la pierna derecha, cuatro centímetros más corta, a los cinco años del accidente volvió a correr, dando muestras de una valentía y tenacidad sin par.
El gran valor sanjuanino defendió la camiseta de la selección nacional en varios mundiales y es múltiple campeón sanjuanino. Además logró cuatro subcampeonato nacionales de ruta y ostenta en su palmarés clásicas de la talla de la Doble Media Agua, Doble Difunta Correa y la Calingasta, aunque su cuota pendiente fue haber ganado la clásica Mendoza-San Juan.